“Las soluciones tecnológicas de primer nivel también pueden desarrollarse desde el entorno rural”

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Entrevista a David Fernández de la Pradilla, director gerente de Largoiko

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David Fernández de la Pradilla, director gerente de Largoiko

Largoiko es una compañía especializada en el desarrollo e implementación de soluciones de ingeniería para la automatización de procesos industriales. Su sede está en Navarra y acaba de cumplir 25 años. Desde hace más de cinco, su director gerente es David Fernández de la Pradilla, ingeniero industrial por la Universidad de Zaragoza y con formación ejecutiva por la Universidad Pontificia Comillas.

Se dedican al diseño y ejecución de equipos para la automatización de procesos. ¿Qué características cree que debe tener un sistema productivo moderno y cómo contribuyen desde su compañía a lograrlo?

Un sistema productivo moderno debe garantizar procesos robustos, controlados, repetibles y que sean siempre eficientes. También añadiría que estos sistemas deben ser competitivos económicamente y adecuados a las necesidades reales de cada caso. En Largoiko no solo trabajamos con multinacionales de sectores muy desarrollados tecnológicamente, como puede ser el automotriz o el de las energías renovables, sino también con empresas que no siempre tienen una ingeniería propia tan potente, pero que comparten estas mismas necesidades en sus procesos de automatización.

Trabajan con una gran variedad de tecnologías de automatización. ¿Cuáles de ellas utilizan más en sus proyectos? ¿Hay alguna que, por su experiencia, vean que esté especialmente demandada por los clientes?

Como integradores, nos dedicamos a seleccionar, en base a un conocimiento profundo y constantemente actualizado, las tecnologías más adecuadas para ofrecer a nuestros clientes la solución técnica que mejor resuelve su necesidad. En líneas generales, nuestras soluciones suelen integrar varias tecnologías al mismo tiempo, pero si tuviésemos que destacar algunas, puedo citar la robótica en sus diferentes vertientes; la visión artificial, inherente ya en muchos procesos, o el aprendizaje profundo para el control de elementos que no se miden por variables, sino por atributos, como, por ejemplo, los tipos de defectos de un producto.

También detectamos una creciente necesidad de gestionar la explotación de los datos, recabados mediante la sensorización adecuada. En este sentido, siempre trasladamos a nuestros clientes que el output que obtenemos es, en muchos casos, dependiente del rigor y de la solidez de los datos de partida, que, por tanto, deben ser fiables y de aporte para la información de salida que queremos extraer.

Una solución de automatización que gana mercado son las células robotizadas, una línea de negocio en la que tienen varios equipos, especialmente para la industria de las artes gráficas. ¿Cuál cree que es el punto fuerte de este tipo de solución?

Efectivamente, tenemos una amplia gama de células robotizadas diseñadas de acuerdo a las necesidades específicas de cada cliente y para diversos sectores. Por ejemplo, para empresas Tier 1 de automoción, especializadas en la inyección de plástico, desarrollamos con frecuencia células para realizar inserciones de clips, grapas u otros componentes, así como sus controles asociados. Es un tipo de solución muy versátil con capacidad de adaptarse a cambios en el modelo productivo.

Respecto a nuestras células robotizadas para la industria de las artes gráficas, son soluciones que han tenido muy buena aceptación por el mercado y tenemos más de 60 instalaciones, no solo en España, sino también en países como Francia, Países Bajos, Estados Unidos o Chequia. Es un sector ciertamente particular, ya que, por un lado, está muy tecnificado y las células donde se realiza la impresión son máquinas de extrema complejidad, velocidad y precisión, generalmente fabricadas por muy pocos productores a nivel mundial.

En cambio, y por el otro lado, en las fases de proceso posteriores a dicha impresión, y desacopladas de ella, se hacen labores manuales para gestionar los buffers previamente creados, que son palés de pliegos, con tareas antiergonómicas y de nulo valor añadido como despaletizados para alimentar las fases posteriores del proceso y nuevos paletizados. En Largoiko hemos desarrollado soluciones que atienden estas ineficiencias con una amplia gama de robots y aplicaciones que han resultado idóneas para las necesidades que tenían las empresas del sector.

Disponemos de equipos instalados en más de 20 países. Los proyectos internacionales representan alrededor del 25-30% de nuestra cifra de negocio

Con una de esas células robotizadas para artes gráficas, Co-PaL, han completado recientemente una instalación en Massachusetts (Estados Unidos). ¿Qué peso tienen los proyectos internacionales en su compañía?

En nuestra cifra de negocio total, los proyectos internacionales representan alrededor del 25-30%. Disponemos de equipos instalados en más de 20 países, muchos de ellos europeos, como Bosnia y Herzegovina, Reino Unido, Letonia, Bélgica, Polonia o Portugal, así como en algunos de Asia, África y Sudamérica. Recientemente, como bien apuntas, hemos instalado en Estados Unidos el primer equipo en Norteamérica que confiamos se verá acompañado en breve por varios más.

Cuentan con la certificación de pyme innovadora del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno español. ¿Cómo trabajan la I+D+i en Largoiko?

Como fabricante de maquinaria especial, casi todos los proyectos que realizamos responden y atienden a un concepto de proceso nuevo y único, que requiere un análisis y definición ad hoc. Por lo tanto, prácticamente todo lo que hacemos lleva inherente una labor muy importante de I+D+i.

En paralelo, también llevamos a cabo tareas específicas de I+D+i que combinan nuestro conocimiento, tanto técnico como de las necesidades de desarrollo de algún sector. Ahora mismo, por ejemplo, estamos trabajando en una célula robotizada para mecanizar piezas plásticas pintadas y sustituir el corte que se viene realizando mediante ultrasonidos (que, a su vez, reemplazaba a los sistemas de troquelado mecánicos tradicionales). Se trata de piezas con requisitos de acabado habitualmente muy estrictos.

El pasado mes de noviembre, Largoiko cumplió 25 años. Desde su experiencia en dirección, ¿cuáles son los principales retos a los que tienen que hacer frente pymes como la que dirige? ¿Qué hoja de ruta tiene la compañía para los próximos años?

El reto principal es asegurarse de disponer de una actualización y adaptación continuas. Lo que ayer era óptimo, hoy puede ser insuficiente y mañana directamente no será siquiera una opción. Para intentar imaginar el futuro, me gusta echar la vista atrás y ver, por ejemplo, cómo han evolucionado los vehículos en estos mismos 25 años, con una enorme gama de prestaciones añadidas, con un precio que, en términos relativos, es un 40% menor que el de entonces. Esto es posible gracias a una apuesta firme por la innovación de procesos. Esta es nuestra hoja de ruta para los próximos 25 años: continuar siendo una empresa innovadora y atractiva tanto para nuestros clientes como para captar y retener el talento.

El reto futuro principal es asegurarse de disponer de una actualización y adaptación continuas. Lo que ayer era óptimo, hoy puede ser insuficiente y mañana directamente no será siquiera una opción

Tienen sus instalaciones en Villatuerta, un municipio navarro de menos de 5.000 habitantes a medio camino entre Logroño y Pamplona. ¿Siguen participando en el programa Campus Rural?

Estamos demostrando que las soluciones tecnológicas de primer nivel para sectores tan demandantes como el farmacéutico o el automotriz no solo pueden generarse en polos tecnológicos o centros muy sofisticados, sino que también pueden hacerse desde el medio rural. En este sentido, estamos encantados de participar en el programa Campus Rural porque los y las jóvenes que recibimos nos aportan una visión muy fresca. En los veranos de 2022 y 2023 recibimos a dos ingenieras, y en el próximo recibiremos, de nuevo, a un ingeniero recién egresado.

Pero no solo participamos en programas de prácticas con ingenieros; para nosotros también es importante trabajar con centros de Formación Profesional de Estella, Vitoria-Gasteiz o Pamplona y recibir programadores o especialistas en tareas de mecatrónica o de mecanizado. De hecho, y estamos muy orgullosos de ello, en un ciclo de Mecatrónica Industrial de un centro especializado, más del 80% de alumnos han elegido Largoiko como primera opción para realizar sus prácticas. Seguiremos trabajando para seguir siendo esa primera opción, no solo para nuestros clientes, sino para estos estudiantes que son parte de nuestro futuro talento.

En un plano más personal, ejerció como gerente general de una compañía en Chile entre 2013 y 2015. ¿Qué enseñanzas extrajo de aquella experiencia internacional?

Fue una experiencia particularmente enriquecedora que me permitió conocer una cultura laboral, aparentemente similar, pero en el fondo muy diferente. Chile es un país bellísimo, y, de algún modo, es una especie de “isla” al estar separado de sus vecinos por la cordillera de los Andes, lo que les confiere un carácter particular. Además, en aquel momento, tenía muchas posibilidades de desarrollo y estabilidad económica y social. Fue una experiencia muy satisfactoria, no solo para mí, sino también para mi familia.

Ha combinado su perfil técnico con estudios humanísticos que terminó el pasado mes de diciembre. ¿Qué le llevó a estudiar Geografía e Historia?

Siempre he tenido un interés personal por estas disciplinas y considero que estudiar por el mero placer de aprender es eso, un placer. Además, creo que conjuntar una visión más técnica que ya tenía con una óptica humanística aporta un enfoque en ocasiones más amplio.

Estamos viendo que estudios que hace unos años se consideraban casi residuales y destinados a la docencia, como filosofía o matemáticas, están en pleno auge y sus profesionales están adquiriendo protagonismo en un entorno como el que presenta la inteligencia artificial. Cada vez es más masiva la disponibilidad de información pero, en paralelo, es cada vez más necesaria la aportación de criterio a dicha información.

¿Cómo valoran su experiencia como asociados de AER Automation?

Estamos muy satisfechos. Nos sentimos acompañados en aspectos transversales de la industria y vemos mucho dinamismo, con iniciativas, por ejemplo, de acercamiento a la Administración pública u oportunidades de participación conjunta en determinados eventos y ferias. Para Largoiko es importante ser asociado de AER Automation, reconocemos su gran labor y creemos que el brillante futuro que le espera al sector se afronta mejor de manera conjunta.

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