Problemas retorcidos, colaboración y diversidad: claves para el tratamiento de un reto humano en la organización

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Por Marisol Menéndez, líder de Women in Tech Spain y CEO de Bilakatu

Expertos Marisol Menéndez
Marisol Menéndez, líder de Women in Tech Spain

Marisol Menéndez fundó y es CEO de Bilakatu, dedicada a la investigación y al desarrollo sobre innovación abierta, un área del que es experta tras más de 20 años de experiencia. Líder también de Women in Tech Spain, cuyo objetivo es promover un mayor liderazgo femenino en la alta dirección y en los consejos de administración de las tecnológicas, nos explica en el siguiente artículo la importancia de saber gestionar, por parte de las organizaciones, la complejidad de la sociedad actual, además de los beneficios de contar con equipos con diversidad de género en todos sus niveles.

[El siguiente artículo fue publicado originalmente en el anuario INSIGHT 2022]

¿Sabes lo que es un problema retorcido? En 1973, los profesores Rittel y Webber, de la Universidad de Berkeley (California, Estados Unidos), publicaron un artículo llamado Dilemas en la teoría general de la planificación en el que presentaban la idea de que, en una sociedad plural y compleja como en la que vivimos, no se pueden presentar soluciones óptimas a problemas sociales, pues estos problemas son, por definición, muy complejos. Los bautizaron como wicked problems (traducido al castellano como “problemas retorcidos” o “problemas perversos”), no porque sean de naturaleza malvada, sino porque se resisten a una solución.

Resulta sencillo, tras una pequeña reflexión, identificar muchos problemas de esta naturaleza a nuestro alrededor: la salud, la sostenibilidad del medio ambiente, el acceso al empleo, el crecimiento y desarrollo de nuestro país, y la igualdad son algunos de ellos. De hecho, podríamos decir que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son el catálogo global de problemas retorcidos.

Vivimos en una era de complejidad, en parte por estos problemas retorcidos, y en parte por la velocidad de los cambios que experimentamos. Hay dos términos que se utilizan para intentar describir el mundo actual:

  • VUCAVariable, Incierto, Complejo y Ambiguo (del inglés Variable, Uncertain, Complex and Ambiguous), acuñado en 1987 en era de Guerra Fría.
  • BANIFrágil, Ansioso, No-lineal e Incomprensible (del inglés Brittle, Anxious, Non-linear and Incomprehensible), acuñado hace un par de años por Jamais Cascio buscando describir nuestro mundo en rápida y constante evolución.

Yo pienso que esta categorización está relacionada con el hecho de que nos enfrentamos a los problemas retorcidos de hoy, a los que se les añade complejidad ante la velocidad y la cantidad de conexiones y variables que manejamos. La ansiedad a la que se alude en el BANI viene dada por la falta de comprensión de nuestro entorno. Y en el fondo de todo esto, está el que las herramientas y formas de hacer que hemos aplicado durante años no resultan útiles para esta nueva situación.

“Como dice Inma Puig, el pasado ha sido de los fuertes físicamente y el futuro lo será de los sensibles”

Tal como apuntan Mercè Brey y Victoria Yasinetskaya en su libro Alfa y Omegas: el poder de lo femenino en las organizaciones (2019), venimos de una era industrial donde la uniformidad y la previsibilidad eran clave para sobrevivir y progresar. Es un mundo muy racional, con poco espacio para las emociones, donde es clave el trabajo duro, el control y la orientación a crecer y a tener rentabilidad financiera optimizando la productividad. Es un mundo para el que se necesita un esquema jerárquico claro. Hoy en día necesitamos otro conjunto de herramientas que nos permitan responder ágilmente, adaptarnos, entender la complejidad y construir sobre la ambigüedad.

En este sentido, la revista Forbes destaca como esenciales las siguientes ocho cualidades para un buen liderazgo: entusiasmo sincero, integridad, habilidades de comunicación, lealtad, decisión, capacidad de gestión, empoderamiento y carisma.

“Los problemas retorcidos no pueden ser resueltos por un solo individuo o entidad, sino que necesitan colaboración para su solución” 

Si nos fijamos bien en estas cualidades, vemos que apuntan más a las emociones, a los valores, y a cualidades humanas básicas. Como dice Inma Puig, psicóloga clínica y experta en personas, en el podcast Aprendemos juntos 2030 de BBVA: “El pasado ha sido de los fuertes físicamente; el futuro es de los sensibles”.

Sabemos que los equipos con diversidad de género tienen un mayor impacto en el negocio. Según un estudio de Catalyst sobre las empresas Fortune 500, aquellas que tienen paridad de género en la capa directiva tienen un 35% más de rentabilidad que aquellas que no lo tienen y, según un estudio del Human Resources Management Journal, a los empleados les gusta más estar en empresas diversas. Estas, por lo tanto, tienden a tener menos rotación.

Cada vez es mayor el consenso que identifica esta necesidad de igualdad como un problema retorcido. La Meta 5 de los ODS es “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Por su parte, la Unión Europea exigirá al menos el 40% de mujeres en los consejos de las cotizadas desde 2026. Sin duda, estas y otras acciones globales y locales irán generando mayor igualdad, pero en el camino, en el día a día, debemos aprender, en las empresas e individualmente, a incorporar estas nuevas formas de hacer a nuestra realidad.

“Los equipos diversos son más eficientes, más rentables y más atractivos para el talento”

Una de las características principales de los problemas retorcidos es que no pueden ser resueltos por un solo individuo o entidad, sino que necesitan de colaboración para su solución. Es así que surge #WomeninTechSpain. Es un ecosistema de mujeres ejecutivas y directivas que busca que haya más mujeres en puestos de toma de decisión, y que estas permanezcan y crezcan ahí. Este ecosistema está creado bajo una metodología propia de gestión de ecosistemas “cocinado a baja temperatura” llamada ‘Connect, Think & Do’. Primero conectamos y nos conocemos, generamos confianza. Después, pensamos juntas. Y, de pensar y conocernos, surgen las acciones o proyectos comunes, que tienen raíz en los intereses comunes y generan valor. Entre otras actividades, de nuestra red proponemos mujeres para consejos asesores y consejos directivos, avanzando en esta igualdad con un alto nivel de calidad.

Así, poco a poco, resolvemos nuestro problema retorcido. Sabemos que los equipos diversos son más eficientes, más rentables y más atractivos para el talento. Además, sabemos que la agilidad que adquirimos, tanto como individuos como organizaciones, nos da más resiliencia y aumenta nuestras probabilidades no solo de sobrevivir, sino también de prosperar y crecer.

Estamos en una “revolución de la conciencia” que nos lleva a encontrarnos en las organizaciones con una demanda de responsabilidad y de autenticidad, por parte tanto de empleados como de consumidores. Es un momento histórico, en el que más que nunca nuestras acciones (o falta de ellas) configurarán el mundo en el que viviremos nosotros y nuestros hijos. El futuro no es algo que esperamos, es algo que construimos. Así que os invitamos a generar en el día a día las acciones que construyen este futuro diverso y común.

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