Reinventarse para seguir el ritmo de la tecnología del futuro

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Por Jordi Pelegrí, Country Manager de Universal Robots en España y Portugal

Jordi Pelegri

El reskilling o reciclaje profesional siempre ha sido necesario. Mantener actualizados los conocimientos y competencias como trabajadores nos hace más competitivos y atractivos para las empresas. Pero el ritmo en el que evolucionan la tecnología y el mercado laboral nunca había sido tan veloz. Esto hace que a los trabajadores se les exija más que nunca estar al día de las últimas novedades en su campo. A esto se le añade otro factor coyuntural: la crisis que se deriva de la COVID-19. Es especialmente en tiempos de dificultades económicas cuando aparece la necesidad de adaptarse a las demandas del mercado o cuando toca, incluso, reinventarse.  

Un ejemplo claro de todo ello es lo que está ocurriendo en la industria. La presencia de la robótica colaborativa en las fábricas de todo el mundo es una de estas disrupciones. El crecimiento de esta tecnología ha sido exponencial. Y lo seguirá siendo. Según un informe del Foro Económico Mundial, la pandemia ha acelerado el proceso de automatización –no solo del sector industrial, sino de cualquier actividad económica–. Las cifras del estudio indican que un 80% de empresarios han apresurado sus planes de digitalizar procesos de trabajo, mientras que la mitad tienen previsto automatizar algunas funciones en sus empresas. Tareas como la entrada de datos, la contabilidad y la administración dependen cada vez menos del trabajo humano.

Lo mismo ha ocurrido con trabajos físicos en las fábricas: los cobots pueden desempeñar tareas mecánicas y repetitivas, además de mover cargas pesadas. Pero esto no significa que los robots sustituyan a los empleados. Libres de estas labores, estos pueden dedicarse a trabajos más valiosos, creativos y gratificantes, que un robot no puede llevar a cabo.

Eso es precisamente lo que ha experimentado la compañía española RNB Cosméticos tras la incorporación de robots colaborativos en tareas de paletizado. “No estamos incorporando a gente muy experta para manejar un robot de última generación, sino que estamos haciendo experta a nuestra plantilla y su nivel de competencias está aumentando”, explica Aurelio Tornero, Director General Industrial de la compañía. Así, los empleados se están especializando en el manejo de los cobots de forma sencilla, y ahora tienen la responsabilidad de supervisar su funcionamiento y controlar la línea de producción.

Por lo tanto, en la industria actual las personas siguen siendo necesarias, pero de otra forma. Las competencias que requieren estas nuevas formas de trabajo son muy distintas a las que ya conocíamos. Y aquí es donde entra el reskilling, que presenta dos dimensiones.

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No todo el talento es nuevo

Por un lado, los trabajadores tienen que formarse para satisfacer las nuevas necesidades de las empresas. Por ejemplo, si se automatiza un proceso de logística, alguien deberá programar la máquina que lleve a cabo esta tarea. Los sistemas son cada vez más sencillos y requieren menos especialización de los operarios para programarlos. Además, como es el caso de Universal Robots, algunos fabricantes de cobots ponen a disposición de sus clientes herramientas de formación para facilitar el proceso.

La segunda dimensión del reskilling debe producirse en las últimas etapas de la educación. El nuevo talento debe estar preparado para enfrentarse a los nuevos retos tecnológicos de las compañías. Perfiles como los ingenieros robóticos, los desarrolladores de software, los científicos, los electricistas y los técnicos industriales son de los más buscados en la actualidad. Pero en el futuro, serán otros distintos que ahora todavía desconocemos. Así que es el momento idóneo de reaccionar.

Lo que nos debemos plantear es si queremos ir a remolque de los cambios. El reskilling suele aplicarse después de que se haya instaurado una tecnología concreta como la más extendida en una empresa o en un sector. ¿Y si nos anticipamos a lo que vendrá? Como no tenemos una bola de cristal que nos diga qué novedades tecnológicas tendrán éxito y cuáles no, tiremos de nuestra inquietud para informarnos sobre las últimas tendencias en nuestro campo.

Ya sabemos que es imposible mantenernos actualizados de todo, puesto que la tecnología evoluciona mucho más rápido de lo que somos capaces de abarcar. Pero podemos esquivar este obstáculo con la especialización, tanto para el nuevo talento como para aquellos con más experiencia. Es la curiosidad la que mantendrá a nuestra competitividad en forma y nos permitirá seguirle el ritmo a la tecnología.

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