Los retos para recuperar la industria tras el covid-19

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La automatización se erige como una apuesta clave en el panorama post coronavirus

Automatización fábricas en la era post covid-19

La pandemia del covid-19 ha provocado una parada productiva no vista desde los tiempos de la Gran Depresión. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) la economía mundial se contraerá un 3% en 2020. Al aspecto sanitario se le ha sumado el económico. La futura recuperación de la economía se plantea con escenarios inciertos y no todos los sectores podrán recuperarse al mismo tiempo.

Para hacer frente a esta nueva realidad, las compañías industriales tienen diversos retos sobre la mesa, tales como volver a poner en funcionamiento la producción siguiendo las directrices sanitarias de distanciamiento social o flexibilizar las series de fabricación.

Distintas velocidades, una oportunidad para la industria

La Organización Mundial del Comercio (OMC) prevé una caída de entre el 13 y el 32% del comercio mundial como consecuencia de la reducción de la actividad económica. Entre las perspectivas de la OMC para los años 2020-2021 destacan dos hipótesis de crecimiento claramente diferenciadas. La primera, más optimista, vislumbra, tras un gran descenso, una recuperación bastante rápida de cara al segundo semestre de 2020. En cambio, en la segunda, prevén una mayor caída y una recuperación más prolongada en el tiempo.  

En esta misma línea apunta Randstad, a través de su centro de estudios Randstad Research, según el cual algunos sectores se recuperarán antes que otros, sobre todo los que dependen menos de la afluencia de clientes físicos. Entre este grupo destacan la agricultura, la logística, el sector sanitario y la industria manufacturera, entre otros. Este estudio coincide con la OMC al destacar el inicio de recuperación a partir de junio, aunque no se completaría hasta mediados del 2021.

La automatización como respuesta al distanciamiento social

Uno de los retos a los que se enfrentará la gran mayoría de industrias consistirá en volver a producir siguiendo las indicaciones sanitarias sobre distanciamiento social. Desde el centro de estudios sobre el futuro del trabajo Oxford Martin School, de la Universidad de Oxford, apuntan que la automatización y la robótica “están ante una gran oportunidad”. Una producción automatizada necesita menos operarios trabajando simultáneamente, con lo que las distancias entre estos podrán ser mayores y más seguras. En segundo lugar, permite optimizar los costes productivos en un momento en el que muchas empresas necesitarán ajustar sus finanzas. Finalmente, la automatización se presenta como una garantía ante la posibilidad de un futuro rebrote de la pandemia y nuevos confinamientos.     

Las perspectivas que apuntan a una mayor automatización como respuesta a la crisis no solamente se traducen en términos productivos. Los estudios de Oxford pronostican una mayor precaución del consumidor en los próximos meses. Esto se traduce en que demandará productos más baratos, derivados de procesos automatizados.

Una de las cosas que ha mostrado esta pandemia es la llegada en masa del teletrabajo. Actualmente, la industria española no está diseñada para poder realizar el trabajo a distancia. Según un informe del Banco de España, solamente un 30% de los empleos actuales se podría realizar al 100% desde casa. Este es un reto que tiene por delante la industria y que está ligado a la automatización de la producción. En los datos de la misma institución se refleja que solamente un 4,7% de los asalariados industriales pueden teletrabajar, pese a que las cifras reflejan un potencial de más del 20%. Al igual que con una mayor automatización de la producción, esto garantizaría mantener una mayor producción en caso de confinamiento.

Necesidad de flexibilizar la producción

La actual situación ha mostrado la importancia de contar con una producción flexible, y no solamente para hacer frente a periodos de menor demanda. De hecho, durante la crisis sanitaria algunos sectores industriales han vivido un momento de boom productivo y de ventas. Este es el caso de la industria agroalimentaria, que solamente en las dos primeras semanas de febrero tuvo un incremento de ventas del 12% (Nielsen) o de la industria farmacéutica, que experimentó un aumento del 10.000% en algunos productos, según la Federación de Distribuidores Farmacéuticos.  

El uso de robots colaborativos para hacer frente al reto de la flexibilidad productiva se presenta como una gran oportunidad para las empresas fabricantes de robots. Estos pequeños robots permiten adaptarse fácilmente a las producciones, con costes menores que los grandes robots industriales. Además, se reubican de forma sencilla dentro de la cadena de producción.  Según la Federación Internacional de Robótica (IFR), el uso de esta tecnología iba al alza antes de la pandemia y las previsiones, pese al retroceso inicial, son positivas.

En el último año se instalaron 76.000 robots en Europa. Las perspectivas de la IFR muestran un aumento del 14% en 2022, llegando a las 87.000 instalaciones al año.

 

La industria de la automoción sigue siendo la que más uso da de esta tecnología, con un 30% de máquinas instaladas a nivel mundial. Este sector muestra la relación directa entre creación de empleo y automatización. Según el U.S Bureau of Labor Statistics, los robots han tenido un impacto positivo en el mercado laboral. Entre 2013 y 2018 aumentaron un 65% la utilización de robots en la industria a nivel mundial, llegando a los 2,4 millones. Durante el mismo período, se incrementó un 22% el empleo en la industria de la automoción. 

 

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